MARCA RUNNER ASTURIAS #051
JOSEMA DÍAZ, CORRER CAMBIÓ SU VIDA

Hoy tenemos cómo invitado a uno de los miembros de nuestro equipo, José Manuel Díaz López, 'Josema' para los amigos, que cada semana se encarga de la sección de agenda en el programa, además lleva el foro 'Correr Asturias' en Facebook, es habitual en numerosas pruebas populares de asfalto y trail... y es una de esas personas que tiene un caso curioso, porque si lo véis ahora es casi la mitad de lo que era hace unos años...

Pues sí, de los 94 kilos aproximadamente a los 66-67 que tendré ahora hay una diferencia, sí.

Noventa y cuatro kilos ¿hace cuanto?

Hace unos veinte años. Era fumador, generoso con la cerveza y otros lícores... (el balumba)... coñac con batido (risas) los de nuestra generación sabrán lo que era aquello (risas)... pues eso, una dieta descuidada, cuestiones de que acabas la universidad y empiezas a trabajar, eres joven, te quieres comer el mundo... el estrés en según que tipo de trabajos, cómo era el mío de ingeniería... y cuestiones desgraciadas de amistades...

Sí, porque nos conocemos desde hace 30 años pero aparte de eso de que fumaras, tuvieses un consumo alegre de bebida y estuvieras así de peso, tuviste también la desgracia de perder a tus dos mejores amigos, que además eran hermanos, en un accidente de tráfico cuando érais muy jóvenes...

Sí, fue el 16 de junio del año 90, yo sin cumplir los 24 años y ellos uno con 27 y el otro con 25. Iban a trabajar y un trailer se cruzó en su camino y se los llevó por delante, un lunes por la mañana, en la zona del llagar El Quesu. Eran Gumer y Rubén... y ahí te puedo asegurar que mi vida dio un cambio a nivel personal... casi que no volví a ser yo.

Sí, porque ahora tienes unos 'golpes'... pero antes eras el típìco tío súper alegre... de hecho yo te tengo todavía guardado en el teléfono cómo 'Jose Chistes' (risas)

La versión mía de humorista (risas) ¡Llegamos a actuar en algún pub! Con otro amigo, lo que ahora sería Cruz y Raya, de aquella, antes de ello, hicimos unas especia de versión, fuimos premonición de ese tipo de humor.

Y a partir de ahí cambia tu vida...

Sí, cambia mi vida porque a corto plazo pierdes tus mejores amigos, los otros ya estábais emparejados y no era cuestión de andar 'carabineando' entre vosotros, y anda uno un poco desorientado cuando es joven y demás... se juntaron además temas de trabajo y la vida te lleva a una deriva que es, digamos, hasta cierto punto inquietante...

¿Y entonces empiezas a correr?

No... bueno, yo tuve una primera época corriendo, con 15-16 años, de adolescente, ya que me crié al lado del pantano de Trasona, que de aquella no era el centro de alto de rendimiento de ahora pero ya se daba piragüismo, y parte de mis compañeros y un cuñado tuyo, que jugaba al hockey, eran también piragüistas y entonces ibas por allí a correr y veías lo que había. Y de aquella yo llegué a pesar 64-65 kilos... pero fue empezar la universidad, empecé a fumar, tuve todo esto que pasó y me fui de los 64-65 a los 94. Es decir, he hecho un efecto acordeón importante (risas)

Yo cuando empecé a correr fue porque me lió Hugo ¿A tí te lía alguien a correr?

No, yo en ese momento, con 18 años, tuve una rotura de fibras y me alejé del tema deportivo y empecé a estudiar en la universidad y empecé con trabajos que hacía yo por mi cuenta y riesgo para tener mi dinerillo, porque siempre me gustó ser una persona muy inquieta. También empezaba con el tema de los rallyes, empecé de aquella con los rallyes de velocidad, con el amigo fallecido. Y la segunda etapa (de correr) fue porque en una analítica de las típicas y normales del trabajo me dicen que aquello parecía cómo cuando aquí nuestro técnico de sonido, Alex Heredia, se pone a modular una música... ¡no había nada lineal! Y eso junto con algún bajón de tensión me dijo que no estaba llevando la vida más acorde con alguien que quería llegar a cobrar la jubilación por la que estaba cotizando (risas) Y entonces a partir de ahí dejé de fumar, esperé, ingenuidades de la vida, seis meses para que se me limpiaran los pulmones (risas).... evidentemente ¡qué se van a limpiar! De hecho, cuando yo corría después llegaba a casa y mi madre siempre me preguntaba si había vuelto en autobús, porque olía tanto la transpiración de la nicotina que la camiseta olía a tabaco. Total, que empecé (a correr) y un compañero de trabajo, un jefe mío, me pregunta '¿tú ya llegas a correr 50 minutos?', y le dije 'sí, y 55 también'... (entonces) me dice 'tienes que venir conmigo dentro de un mes a los 8 kilómetros de Castrillón'... y yo lo típico '¡ni de broma! ir a una carrera para quedar el último y encima retrasar a los de la ambulancia, que siempre tienen prisa y vienen detrás' (risas) Pero a partir de ahí, en el año 2003 creo recordar, fui... y, mira, el ambiente fue lo que me llamó y me sigue llamando la atención. El ambiente precarrera y postcarrera. Más que la carrera, en la que me junté con un grupo de corredores mayores, de unos 70 años, diciéndome 'hombre, quizás pueda aguantarles el ritmo' (risas)... y, efectivamente, les aguanté el ritmo y hasta les adelanté... y fenomenal. Y luego, eso sí, siempre me gustó ser muy precavido, ir muy poco a poco, cada vez más distancia. Me costó mucho pero al cabo de dos años y medio esta misma persona me dijo 'ya tienes que dar el salto a la media maratón'... y yo le dije 'no sigas bebiendo... que no'... pero oye, participé en la media maratón. Yo siempre fui muy autodidacta, mi entrenador, de aquella no había cómo hay ahora todo esto entorno al 'running' de preparadores personal, ni internet, no había manera de leer (sobre el tema)... y así hice la primera media maratón, que creo que coincidimos tú y yo, en Trubia

Sí, que además entramos de la mano

Sí, tú y yo somos muy de entrar de la mano, somos muy sentimentales (risas). Y el caso es que luego vino la época de las medias maratones... y contigo también fue la primera maratón, en San Sebastián, que fuimos haciéndola también los dos, aunque no entramos de la mano (risas) a mi se me cayó el chip, tuve que cogerlo y llevarlo en la mano, cada vez que llegábamos a una alfombrilla me decía '¡alfombrilla!' y yo me agachaba (risas) los jueces miraban ¿'perdería la lentilla?' (risas)... así que la vida de nuestro presentador y la mía también fueron bastante paralelas en esto del running. Y el caso es que, poco a poco, fui también cuidando la alimentación, no sólo por una cuestión de salud si no porque veía que la alimentación también ayuda, contribuye a pautar unos entrenamientos ya constantes. La rutina es fundamental, tres-cuatro días corriendo, alternando entrenamientos pues lo típico, calidad-no calidad... empieza a aparecer el Facebook, internet... vas leyendo cómo hacer las cosas... en fin, para mi el mejor entrenador es el sentido común. En la vida en general, pero para esto también, dejarte de modas y de historias... porque lo que a uno le sienta bien no tiene porqué sentarte bien a ti.

Y para la gente que quiera dejar de fumar ¿Cómo dejaste de fumar?

¡Fuerza de voluntad! Es cómo el correr, el ironman... al final la fuerza de voluntad y el querer... nada de por una apuesta... el querer es poder. Yo me puse dos excusas, por decirlo de alguna manera, una era la salud, fundamental, y la otra la económica, lo que voy a ahorrar me lo voy a poner en un bote y ya verás tú cómo dentro de un año ahorro para irme de vacaciones... y, efectivamente, ahorras dinero, pero sobre todo es salud... y tienes que ser tú el que decidas, porque, evidentemente, cuesta trabajo. Y de aquella ten en cuenta que se fumaba en cualquier sitio, yo salía los sábados con los amigos y venga a ofrecerme tabaco... y yo les decía 'no me fastidiéis'. Me cambió el caracter, durante unos meses no había quien me aguantara (risas) pero bien, bien.

Pues es todo un ejemplo. Además Josema es muy metódico, entrena 'por el libro'...

Cómo buen copiloto hay que ir muy por el libro (risas).

Pues con todo esto ya sabéis todos un poco más del 'señor de la agenda'.

Para mi es un placer estar aquí con vosotros, ya que esto me ha permitido además conocer a gente maravillosa

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