MARCA RUNNER ASTURIAS #029
EL IRONMAN FRANKFURT DE JAVIER, JONATHAN Y CAROL

Javier Rodríguez Calleja, Director Comercial de Turismos del Grupo Adarsa, y su compañero en el TriGijón, Jonathan Carreño, participaron en el Ironman de Franckfurt. Ellos dos y la esposa del primero, Carol Santamaría, que estuvo de 'sufridora' en esa prueba, nos cuentan su experiencia desde el punto de vista del competidore y del acompañante.
Javier, al final lo conseguiste... y pedazo de medalla ¡cómo pesa!...

Javier: Pesa... ¡pero pesa más el conseguirla! La verdad es que si que me sorprendió el peso de la medalla, porque normalmente las medallas de triatlón suelen ser cómo las de las maratones, de un tamaño bastante standard y no tan grandes... al principio pensé que me pesaba por las pocas fuerzas con las que llegué a la meta (risas)... pero no, ¡pesa de verdad!

¿Cómo fue ese ironman? Porque tenía dudas de si podías ir o no, al final pudiste ir, aunque no cómo te hubiera gustado en cuanto a preparación...

Sí, cómo ya sabéis tuve muchas dudas... sobre todo después de la caída en la bici y la rotura de la mano. Tuve ahí un momento clave, que fue justo cuando me quitaron la escayola, a siete semanas de la prueba, que me encontré bastante mal, me dolía mucho la mano... pero bueno, también pensaba que quedaban siete semanas y seguramente con el tiempo me iría encontrando mejor... y sabía que me iba a dar mucha rabia estar allí y no competir. Entonces decidí salir y la verdad que tengo que reconocer que la mano el día de la prueba no me molestó prácticamente nada. Es tanta la carga de adrenalina que tienes, de 'subidón', que yo creo que al final puede con todo. La natación la verdad es que la hice muy cómodo, tardé incluso menos de lo que tenía previsto. Había pensado una hora y veinte, y salí del agua en una hora y quince, muy tranquilo, muy relajada la natación. Sorprende que en la salida, para una prueba de tres mil participantes, no tengas casi golpes. No tuve más que un choque en toda la prueba. Y luego la bicicleta, que era dónde más me molestaba la mano, en las seis horas que estuve encima de la bicicleta no me molestó absolutamente nada.

¿Llevabas algún vendaje para protegerla?

No, no llevaba nada. La verdad es que lo pensé, pero cómo en los días previos ya no me dolía pues decidí no llevar nada. Hacía mucho calor y sabía que iba a ser casi un inconveniente, llevar algo en la mano, que ventaja y decidí hacerlo sin nada y me salió bien. Salí de la bici mucho mejor de lo que pensaba.

La parte más dura es siempre la parte final... imagino que será así en todos los ironman

Sí, la verdad es que todo el mundo que tiene experiencia, yo soy un auténtico amateur en esto, era mi primera prueba, decía que el ironman empieza en la maratón... y es cierto. A mi lo que mejor se me da, sin duda, es correr, es la prueba en la que mejor me encuentro... y precisamente fue la prueba que peor me salió y en la que más sufrí. Hacía mucho calor en Franckfurt ese día, había 32-33º. Y luego, toda la prueba es alrededor del río, los diez kilómetros y medio que hay en cada vuelta, y no había nada de sombra y había muchísima humedad. Entonces, se juntaron un poco las dos cosas y la verdad es que el calor me pasó factura a partir del kilómetro 20, y empecé a beber Coca Cola, a ver si encontraba la solución ahí, y yo creo que fue lo que me salvó la carrera, porque empecé a encontrarme mucho mejor. En el kilómetro 27, que fue dónde peor me encontré, me crucé con mi compañero Jonathan, que estaba en su última vuelta, y el estaba peor que yo en ese momento y fui un poco él que le empujé a correr, porque íbamos los dos andando en ese momento, y a partir de ahí me encontré en los últimos diez kilómetros mejor que en los diez primeros. Acabé cómo acabé en parte gracias a haber tomado la decisión de empezar a beber cafeína y tomar algo que me estabilizará un poco el estómago.

Ahí recuperaste, te viniste arriba y pudiste acabar bien...

Acabé muy bien, sí. La verdad es que los últimos kilómetros diez kilómetros y medio, la última vuelta, la hice mejor que la segunda y la tercera... y llegué a meta muy entero.

En ningún momento te dijiste 'esto no lo acabo', siempre tuviste claro que acababas 'sí o sí'...

Sí, yo sólo me había propuesto una cosa, que era no parar más que en los avituallamientos. En los avituallamientos tenía claro que iba a parar a beber en todos, prefiero parar que seguir corriendo... pero sí que paré quinientos metros y ahí sí que hubo un momento que me dije 'quince kilómetros andando no los voy a hacer... pero si tengo que hacer uno lo hago'... pero acabar, sabía que lo iba a acabar. En ese momento de la prueba, después de todo el sacrificio, el tiempo que llevas entrenando, el tiempo que ha dejado de dedicar a la familia y a los amigos... pues hay que acabar cómo sea.

¡La familia! Tenemos aquí a tú mujer, a Carol Santamaría... Carol, tú la primera sufridora porque está poco en casa, entre el trabajo y lo que lleva entrenar un ironman... lo verías poco ¿no?

Carol: Sí, marido virtual (risas)

¿Estabas en meta justo cuando llega?

Un poquito antes de la meta, estábamos toda la familia

¿Y qué tal? ¿Cómo fue ese momento?

Muy emotivo, maravilloso, la verdad

El resto del recorrido ¿por dónde lo estuvísteis viendo?

Nosotros sólo vimos la parte de correr, porque yo tengo niños pequeños, tengo un bebé, y entonces, claro, madrugar para ver lo del agua y todo eso es imposible. Entonces, nos situamos para ver todo lo que fue la parte de la maratón, en el mismo sitio para que él supiera que estábamos ahí, y las cuatro vueltas nos vió en ese sitio

Menudo 'gel' verlos allí en cada vuelta, Javier, ni la cafeína...

Javier: ¡Hombre! No hay nada mejor que eso

Además en cuatro vueltas puedes verlos cuatro veces

Javier: Sí, no vimos cuatro veces.

Carol: Sí, decidimos quedarnos allí y custodiar el sitio, porque mover a los peques era complicado.

Así él os tenía controlados cada vez que pasaba por allí ¿notabas diferencia de una vuelta a otra? ¿El semblante iba cambiando?

Carol: Yo dónde peor le ví fue cuando bajó de la bici

Javier: Sí, la primera vuelta, nada más que me bajé de la bici, fui a verlos a ellos, porque estaban a cien metros de la meta, y yo creo que fue dónde peor me encontraba. La zona de transición estaba casi dónde la meta, así que allí los ví, me paré, les di un beso a todos... y la verdad es que me dije '42 kilómetros yo no los aguanto, pero bueno'. Me bajé de la bici castigado por el calor, y me dolían mucho los pies. Esa fue la peor vuelta de todas.

Además de tí y de Jonathan Carreño, tú compañero en el 'TriGijón', había bastantes españoles más ¿había más asturianos aparte de vosotros?

Javier: Sí, había muchos asturianos. Había varios chicos del 'Línea de Meta', muy buena gente, por cierto, coincidimos con ellos... había un chico del triatlón Oviedo también... creo que éramos como ocho o nueve asturianos en la prueba.

Jonathan Carreño no ha podido estar aquí hoy pero vamos a escuchar cómo fue también su experiencia, porque para él también era su primer ironman

Jonathan Carreño: Era la primera vez que corría una distancia ironman, así que mi premisa era, sobre todo, aguantar el ritmo suave, ir despacio y llegar hasta el final cómo fuera. La natación se hacía la salida con el sistema de 'rolling start', que para evitar agobios en el agua, sobre todo siendo la primera vez, venía bastante bien, y se pudo nadar relativamente tranquilo. Para la cantidad de gente que había en el lago la verdad es que se hizo bastante fácil. Un poco pesada al final, es mucha distancia y se hace algo pesada. En la bicicleta la verdad es que con el potenciómetro estaba bastante definido todo, me puse a una potencia y es mantenerla hasta el final, ir aguantando... se hace relativamente fácil, hay que hacerla suave, para llegar bien hasta el final, y la verdad es que estuvo muy bien. Hizo bastante calor y había que ir hidratándose mucho. Ya en los entrenos había tenido alguna 'pájara' por culpa del tema de la hidratación y en Franckfurt hizo mucho calor. Así que sobre todo era hidratarse bien, aguantar, tener cabeza, no calentarse mucho, sobre todo en las subidas, que podía pegarte buenos calentones, y era sobre todo ir despacio y controlando, y así llegué hasta el final, a la carrera. Para mí es dónde empieza el ironman realmente. Te bajas ya un poco 'tocado' de la bici, o no te bajas descansado, y se hace bastante duro. Del kilómetro 1 al 20, las dos primeras vueltas, se hace relativamente rápido. Yo salí a 5:00 y vas haciéndolo... al principio sobre todo, es la novedad, pasan los kilómetros rápido. Pero a partir de la segunda vuelta es cuando realmente se empieza a hacer duro, el cansancio cada vez es mayor y ya empiezas a tener dolores de piernas y demás. En el 25 fue cuando me empecé a venir abajo, bastante abajo... empiezas la última vuelta, quieres pensar que ya estás terminando y que ya no te queda nada, pero se hace muy muy duro... es la parte más dura con diferencia. Me encontré a Javi, pudimos correr juntos y la verdad es que eso me ayudó un montón y pude terminarlo, pero con una sensación de que la última vuelta, los últimos diez kilómetros se hacen muy muy duros.

Esta era la opinión de Johnny ¿cómo vivistéis los días previos tanto la familia cómo vosotros? ¿estuvísteis muchos días antes?

Javier: Sí, nos fuimos de jueves tanto Johnny cómo yo con las familias y estuvimos allí los cuatro días previos. La verdad es que una de las cosas que recomiendo a la gente que vaya a una prueba de este tipo en Europa es que vaya tres o cuatro días antes, porque hay que hacer muchas cosas, no es llegar y ala... dejar las bicis y meterse en la carrera. El viernes ya empieza todo, tienes que dejar la bici en el lago, y ahí tienes que ir en autobús, porque está a veinte kilómetros. Tienes que dejarlo todo preparado, luego tienes que coger las bolsas de las dos transiciones, hay que ir a la otra transición, que está en el centro de la ciudad... la verdad es que lleva mucho tiempo. Y los días previos para mí fueron un poco de nervios, tampoco muchos porque cómo iba con el objetivo único de acabar pues estaba bastante tranquilo. Y creo que para la familia ha sido un 'coñazo' básicamente, las cosas como son (risas) porque no les pudimos hacer ningún caso, estábamos todo el día con el tema de la prueba, de charlas técnicas que hay y cosas que había que hacer... pero bueno, pasaron bastante rápido, yo sólo quería que llegase el domingo a las 4 de la mañana, que había que levantarse, coger el autobús, ir para el lago...

¡A las 4 de la mañana! ¡Y yo que decía que madrugábamos nosotros cuando vamos a una maratón y nos levantamos a las 6! Más que un desayuno temprano sería una cena tardía

Sí, nosotros nos acostamos, Jonathan y yo, a las diez y media, cenamos a las nueve de la noche o algo así, y a las cuatro estaba puesto el despertador porque a las cinco y cuarto había que estar en el agua.

Y en los días previos mucho turismo no harías con la familia, para no cansar las piernas

No, en los días previos intentamos andar lo mínimo, aunque se anda, lógicamente. Pero entrenar no, yo veía gente entrenando y nosotros no entrenamos absolutamente nada... la gente se lo toma muy en serio todo esto

O sea que tú no hiciste cómo nosotros, que andamos pateando toda la ciudad de aquí para allá y luego tenemos las piernas cómo las tenemos...

No es muy recomendable, dicen (risas)

No, por eso me salen luego los tiempos que me salen (risas) Pero al final vas y conoces la ciudad, haces un poco de turismo

A ver, yo tengo muy claro mi objetivo, soy una persona que hago esto porque me gusta, no tengo ningún otro objetivo, soy un deportista muy mediocre o malo y tengo muy claro que el objetivo es disfrutar de esto. Y llegar a la meta cómo llegué para mi es una satisfacción (porque) ví gente muy 'tocada' en la meta... gente asistida, con medicación, con suero... gente que tuvieron que llevar al hospital... y yo creo que ese no es el deporte del que estamos hablando nosotros ahora mismo. En el deporte profesional, él que vive de ello yo entiendo qué tiene que llegar a esos límites y, a veces, hasta superarlos... pero nosotros no, yo esto lo tengo muy claro, lo hago por disfrutar, y el día que deje de hacerlo me dedicaré a otra cosa.

Tenemos que intentar disfrutar, efectivamente. ¿Te atendió mucho Carol? ¿O no te atendió?

Carol: Después del ironman me atendió (risas)

¿Pero tenía el cuerpo para antender después? (risas) Porque igual estaba un poco machacado

La verdad es que yo le ví después muy bien, sorprendentemente bien.

Así que podía haber ido más rápido (risas)

Carol: Puede que sí (risas).

Javier: Si me oye el entrenador, seguro que sí (risas).

Carol ¿recomiendas la experiencia en plan familiar o no?

Sí, yo soy totalmente 'antideporte', somos las antípodas en eso, y sin embargo a mi me emocionó.

Nosotros algunos vamos a las maratones con la familia y a veces piensas, igual es mejor ir sólo...

Bueno, yo creo que a un ironman hay que ir con tú familia.

¿Para cuando el siguiente ironman, Javier? ¿Ya lo sabe Carol o no se lo has dicho todavía? (risas)

Javier: No, ni lo sabe ni lo sé yo (risas). Yo creo que va a haber un 'impasse' muy largo, porque la situación laboral ahora cambia y mi tiempo tengo que dedicárselo a ellos los fines de semana, cuando venga de Salamanca, y, desde luego, no hay un objetivo a corto plazo de ironman... seguro. Me dedicaré a correr, que es lo que más me gusta. De maratones tenemos en mente la de Sevilla, ya en plan familiar, en febrero, y eso dedicándole tres cuatro horas a la semana se hace perfectamente.

Desde Salamanca te queda cerca Sevilla, tienes ahí la Ruta de la Plata y vas cómo un tiro (risas)

Por eso, nos queda cerca y, sobre todo, no sacrificas las horas que tienes que sacrificar para un ironman, que son demasiadas.

Pero otro lo tienes que intentar, seguro, y entrenado bien, porque te queda ahí la espinita de cómo te hubiera salido si hubieras podido entrenar en condiciones

Sí, me gustaría hacer otro, no te digo que no, con el tiempo... pero más adelante y siempre que la situación personal y familiar lo permita.

O sea que al final satisfactorio ¿el ironman era lo que tú pensabas? ¿no te has llevado ninguna desilusión?

No, el ironman, cómo me dijo mi buen amigo Fran, engancha. Y cuando acabas, qué en lo que menos piensas es en hacer otro... al día siguiente estás pensando en hacer otro algún día.

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