ENTRENAMIENTO:
TAPERING

Tapering es lo que se llamaría 'supercompensación' en español, aunque se emplea más bien para la supercompensación final. La supercompensación es una fase del entrenamiento que se utiliza durante la temporada, y el 'tapering' es la parte final, la que se hace justo antes de la competición más importante.

Lógicamente, lo que buscamos durante este periodo de entrenamiento es conseguir que toda la carga anterior, todo lo que hemos metido durante la preparación más dura, la de carga, se transforme en una última mejora en el rendimiento para llegar a la última competición con esa chispa extra de fuerza que nos permita competir al máximo en el 'día D' y a la 'hora H'. ¿Qué hacer durante este periodo? Si nos basamos en los estudios, que al final son lo que respalda todo, la ciencia es la que da pie a hablar con propiedad, el 'tapering' debería durar en torno a los quince o veinte días, que son los periodos que se han demostrado más efectivos.

Básicamente, lo que más se prioriza es una bajada del volumen de entrenamiento pero manteniendo la densidad. Es decir, el número de sesiones, tanto de calidad cómo de entrenamiento propiamente dicho tiene que se igual al que llevábamos normalmente. Lo único es que hay un descenso progresivo del volumen de esas sesiones. Las intensidades tienen que ser también las mismas, sobre todo en estas últimas semanas se tiene que priorizar el ritmo de carrera objetivo... si la competición es un diez mil hay que hacer ritmo de diez mil, si es un milquinientos, ritmo de milquinientos... pero trabajando con volúmenes en principio con unas reducciones del diez por ciento hasta llegar incluso al cincuenta por ciento de disminución del volumen. Y lo mismo en los rodajes. No hacer rodajes en busca de ningún objetivo más allá de la regeneración del organismo.

Esto es cómo lo de los exámenes, lo de estudiar la última semana no sirve para nada. El cuerpo no asimila casi nada en los últimos días así que la última sesión fuerte debería ser en torno a los ocho o diez días antes. Y a partir de ahí, meter recuerdos pero no hacer sesiones salvajes si no mantener esa intensidad. Si acostumbras hacer una sesión o dos a la semana, mantenerlas pero hacerlas con unos volúmenes muy bajos que simplemente sirvan para mantener la tensión del músculo y no hacer una semana sólo de descansos y rodajes. Aunque hay ejemplos que no lo cumplen cómo el de Roger Bannister, que antes de batir el famoso record de la milla, cuando rompió la barrera de los cuatro minutos, estuvo cuatro días de asueto. Algo que ahora mismo se lo planteas a un atleta y se vuelve loco en casa, cuatro días sin entrenar antes de una gran competición. Él lo hizo y le salió bien, pero es un caso extraordinario y lo suyo sería mantener esa actividad pero siempre a unos niveles bajos y sin perder esas pequeñas dosis de intensidad.

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