MARCA RUNNER ASTURIAS #016
IVÁN PRENDES, UN ASTURIANO EN LA 'MARATHON DES SABLES'

Hablamos con Iván Prendes, quien junto con Pablo Riera, fueron los únicos asturianos que participaron este año en el 'Marathon des Sables', en Marruecos. ¿no es así Iván?

Si, en esta treinta y dos edición fuimos los únicos asturianos.

¿Había muchos españoles??

Habia cincuenta y nueve inscritos, cuarenta y ocho participantes finales porque al final hubo que gente que se cayó de la lista.

¿Por qué a dos asturianos, de Gijón los dos, os da por meteros en este 'sarao'?

Bueno, llevamos ya unos cuantos años metidos en saraos y Pablo había hecho esta carrera hace unos cuatro años y habíamos acordado de que algún día volveríamos juntos. Él estuvo un par de años lesionado, bastante importante, y yo le dije que cuando se recuperara volveríamos... y este año coincide que se recuperó y allí fuimos.

O sea que él ya había estado en esta prueba y fue el que te convenció a ti.

Si, hace cuatro años, y había terminado también... y no tuvo que insistir mucho, casi fue un poco al revés.

¿Tú empezaste en esto del deporte con el fútbol?

Yo jugué al fútbol de crío, como la mayoría de la gente y hasta los venticuatro o venticinco años, y luego dejé de jugar, ya empecé a hacer otro tipo de deportes, y poco a poco fui entrando en los deportes de resistencia. Al final vas haciendo cosinas, te vas poniendo objetivos y vas cada vez un poco más hasta acabar en estas pruebas de ultradistancia.

¿Ya habías hecho ultras aquí?

Sí, ya había hecho algunas 'ultras', tanto en España como en Europa. De entre 60 y 170 kilómetros, de uno y dos días, y teníamos un poco de experiencia en ese sentido.

Pero de tanto, de seis días, no...

No, esta es la primera prueba que hago por etapas. Tenía ganas de hacer algo de este estilo y ponerme en situación.

Y con tanto calor tampoco

No, yo soy del norte para todo, y en este caso uno de los retos era ver como funcionaba con el calor, porque realmente cuando hago alguna carrera que tiene mucho calor mi rendimiento baja... y aquí lo pude comprobar.

El 'Marathon des Sables' son seis etapas ¿de cuantos kilómetros estamos hablando en cada etapa?

Son seis etapas, cinco son competitivas cronometradas, este año eran entre 30 kilómetros y 87. Empezamos con una de 30, luego una de 40, una de 30, una de 87, que tienes 30 horas para hacerla, y luego la de 42 que es la maratón final. La última etapa eran 7 kilómetros, pero era un tema solidario y no era competitiva.

Entonces estamos hablando de seis etapas pero no de seis días, porque si hay una que tienes hasta 30 horas para hacerla...

Son seis etapas repartidas en siete días, porque la etapa que ellos consideran 'ultra' te dan día y medio para hacerla. Entonces el corredor escoge si lo quiere hacer del tirón, para ganar un día de descanso... o, si no tiene un nivel determinado, parar a dormir por el camino, en los puntos de avituallamiento que te ponen, y completar la etapa en dos días.

El tema del avituallamiento ¿tienes que ir con tu mochila?

Llevas una mochila con todo lo que es alimentación, aseo y dormir. Lo que te proporciona la organización es el agua diaria. Normalmente, en una etapa corta te darán unos seis o siete litros de agua, y creo que, en total, al día son unos once litros aproximadamente, porque nosotros con ese agua tenemos que cocinar y vivir.

¿Te la dan repartida durante la jornada?

Sí, al principio de la jornada te dan litro y medio, y luego en los otros avituallamientos de las pruebas, en unos te dan litro y medio en otros te dan tres, depende de la distancia al siguiente punto de control, eso está más o menos estipulado. También, si te dan dos botellas y solo quieres una pues declinas la otra botella y te arriesgas, ya es jugar con tu consumo de agua.

¿Cuanto peso puedes llevar más o menos en la mochila?

El primer día pesa once kilos aproximadamente.

¿Llevas una o dos?

Llevas una mochila especial que, en este caso, la mía tenía un adaptador para el vientre donde tenía el consumo diario, las barritas y los geles del día.

Cuando acaba la etapa ¿dónde te quedas? ¿cómo es esto?

Se monta un campamento con jaimas, que una jaima no deja de ser una lona con dos palos donde nos meten a ocho individuos allí como en estilo 'tetris' (risas). Yo estaba en la jaima número 12, de la 11 a la 20 eran las jaimas de los hispano parlantes, y esa es tu casa y esos son tus compañeros de batalla para toda la semana, tienes que compartir con ellos todo.

¿Y qué tal con los demás corredores?

Pues nosotros la verdad que muy bien, tuvimos muy bien ambiente, estuvimos con una gente de Madrid y de Cuenca. La verdad es que una de las partes importantes de estas carreras es la convivencia con la gente. Si tienes suerte de dar con gente buena te hace mucho más llevadero todo. Suele haber mucha solidaridad, mucho compañerismo, y es uno de las aspectos a destacar de esta carrera.

¿Y el 'coco'?

En este tipo de pruebas, yo lo que conozco de larga distancia, tienen una parte física y una parte mental, a partes iguales. Cuando el cuerpo no tira tiene que tirar la cabeza y al revés. Y en estas pruebas vives de todo, vives partes que tu cuerpo anda y vives partes en las que la que tiene que mandar es la cabeza.

¿Cobertura para móvil y eso teníais?

Yo dejé el móvil en la maleta, el primer día, y no me enteré de nada. Y mira que yo soy comercial, vivo con el móvil, con la tablet y tal, y uno de los objetivos era estar diez días desconectado del mundo y la verdad es que es una pasada, yo lo recomiendo. Una de las cosas que comentábamos los compañeros de jaima es que cuando estás en esta prueba vuelves al origen, tu única preocupación es ¿cuánto tengo que correr mañana? ¿de cuanta comida dispongo para el día de mañana?... y haces vida en base a eso. Nos dimos cuenta que al tercer o cuarto día funcionábamos con los bioritmos del sol. Nos despertábamos a las seis de la mañana, con la luz del sol, corríamos, comíamos, descansábamos, cuando se quitaba el sol nos metíamos todos a dormir, a las ocho de la tarde estábamos todos bien ordenados en nuestros sacos... es una vuelta al origen... es impresionante.

Y eso que dicen de que el desierto engancha ¿es verdad?

Tiene cosas mágicas, espectaculares... es muy duro, es muy engañoso, las distancias son muy relativas, hay mucho espacio diáfano. Nosotros vivimos en Asturias, todo montañas, y allí hemos corrido por lagos secos interminables, que veías la montaña que tenías que subir, dices 'está a 7 kilómetros'... y seguías corriendo tres cuartos de hora y parecía que seguía a 7 kilómetros. Ahí la mente tiene que ser fuerte pero hemos descubierto unos entornos totalmente diferentes a lo que tenemos aquí, pero mágicos también.

Ibas con GPS, sabías más o menos los kilómetros que llevabas...
Si, yo llevaba un reloj con GPS, pero básicamente para la distancia. Mucha gente no llevaba reloj, por tema de baterías y de ahorrar peso, yo llevaba un cargador solar, para poder cargarlo todas las tardes. Y la organización lo que te da es un 'roadbook' con el mapa de la prueba, te da unas orientaciones con unos dibujitos muy majos, y normalmente la gente se guía con eso. Te haces un planning de la carrera, en base a ese 'roadbook', de distancias, alturas...

¿Está balizado como las que estamos aquí acostumbrados? ¿cada equis tiempo una marca o es solo el 'roadbook'?
Esta balizada pero con lo justo, una marca cada 500-700 metros, una piedra pintada, un cartel... pero bueno, aquí es difícil perderse porque vas con mucha gente y los primeros saben a dónde tienen que ir, tú sólo tienes que ir detrás.

Y si no como hacían los del Dakar de coches y motos al principio, preguntar al tuareg que pasa por allí (risas)

Allí no había mucha gente a la que preguntar... pero si es verdad, una anécdota curiosa, que nos encontramos el día de la ultra, que íbamos todos en fila india, corriendo por un lago, y de repente empiezan a pasar vehículos todo terreno, como a 300 metros, y coge uno, baja la ventana y me pega un grito ¡¡¡asturiano!!! (risas) y yo me quedé así parado...

¿Y cómo sabía que eras asturiano?

Hombre, yo corrí con una bandera en la mochila, una bandera con un pequeño mástil para que mis familiares me pudieran seguir por la redes sociales. Al ser los dos únicos asturianos, yo tenía la intención de llevar la bandera y de pasearla... y la verdad es que tuvo éxito.

¿Cómo te podían seguir desde aquí en las redes sociales?

'Sables' antiguamente incorporaba una bengala de señalización por si te perdía, pero ya se ha modernizado y este año íbamos con un 'spot', que es un localizador satélite, que valía tanto para que te localizaran como para en caso de tener alguna emergencia pulsaras un botón y automáticamente saltaba una alarma. Este localizador estaba conectado vía satélite y había una aplicación en la página web del 'marathon des Sables' dónde te podían seguir exactamente la ubicación. Sí es cierto que ha dado problemas, que no siempre funcionaba bien, que se colgaba... pero más o menos siempre estabas localizado y entonces desde aquí podían ver la situación exacta en tiempo real.

¿Qué ha sido lo más duro?

Yo tengo muy claro que no funciono con calor, y enfrentarse al calor para mi ha sido todo un reto. Al final, cuando vas haciendo una etapa tras otra te das cuenta de que cuando el sol está más alto mi rendimiento baja. Entonces yo hablé con Pablo y dijimos, yo salgo a correr por la mañana, un poco más rápido que tú, porque tú eres mucho más constante, yo voy más a tirones. Y eso es lo que hacía, yo salía a mi ritmo, y a mitad o tres cuartos de etapa Pablo siempre aparecía por detrás, me cogía y acabábamos siempre la etapa juntos.

¿Salíais todos al mismo tiempo o la salida es escalonada?

La salida es libre, cada uno sale cuando quiere. Lo que pasa que 1200 personas salen corriendo, todos disfrazados de tuareg, con la mochila, la gorra, las gafas, y a los cien metros no ves a nadie ya, entonces nos perdimos pero Pablo me tenía localizado por la bandera pero yo a él no. Entonces lo que hacíamos es que cada uno iba a su ritmo y al final, habíamos entrenado bastante juntos y al final nos solíamos encontrar en el kilómetro 20 o 25 y la última parte pues ya la hacíamos juntos.

Antes de empezar la entrevista nos enseñabas una foto de como tienes los pies...

Es parte del juego. La verdad es que yo tuve suerte, porque hasta el cuarto día los tuve perfectos. Lo que pasa es que el día de los 86 kilómetros pues claro, juegas con que estás 15 horas en carrera, la mayoría de esas horas son a pleno sol, llevas unos calcetines de compresión, llevas las zapatillas puestas, llevas las polainas puestas por encima, picos de 45 o 50 grados... y al final los pienes se tienen que cocer. Y a mi me reventaron por abajo... pero bueno, dentro de lo que cabe aguanté cuatro días perfectamente.

¿Cuanta gente participa? ¿Hay un tope?

Hay unos cupos por paises, y este año me parece que éramos unas mil doscientas personas aproximadamente.

¿Y el que quiera participar tiene que pasar algún filtro de algún tipo?

Sí, el filtro del banco (risas) Pagar la inscripción y punto

¿Cuanto es la inscripción?

Pues la inscripción este año para España eran tres mil cien euros

Tres mil cien euros la inscripción, más luego tienes que añadir los gastos de viaje y demás

Parte de los gastos de viaje, otros están incluidos, y luego todo el material, toda la comida, hay una serie de material obligatorio que te exigen, la mochila específica para el desierto no todo el mundo la tiene en su armario, la ropa específica, las polainas... todo esto es un coste.

El hotel más barato, la jaima, una vez allí ya gastabas poco (risas)

Sí, una vez allí, agua, agua... la comida la llevas tú ¿qué más puedes pedir? Es el negocio perfecto, el hotel era, como digo yo, de mil estrellas pero de pocas comodidades (risas) Parecía que los jaimeros te ponían las piedras debajo de la alfombra a propósito (risas)

¿Bichos?

Bichos... pues alguna lagartija, camellos... y mil doscientos taraos por ahí corriendo (risas)

Nos estabas comentando antes de empezar la entrevista que hace años estabas en una prueba y que justo coincidió que fallecía tu padre...

Sí, hace año y medio estaba en el 'Blue Trail' de Tenerife, al que fuimos a participar pero la prueba se suspendió por temas meteorológicos, y tuve la desgracia de que me cogió allí el fallecimiento de mi padre. Fue una odisea volver a casa para poder por lo menos acompañarle en el funeral.

Un momento emotivo, y aquí después de estar corriendo tantas horas, solo tantos días, ¿te vino a la memoria tu padre?

Por supuesto, muchas veces, sí. Sobre todo el día de la ultra, que corres mucho rato de noche y como es ya casi al final de la carrera vas practicamente solo, tienes gente cien metros por delante, quinientos metros por detrás, y ahí hay momentos de acordarse de muchas cosas. Yo sé que a él le hacía ilusión, aunque me decía que estaba chiflado, pero bueno, le hacía ilusión, que vacilaba con los amigos 'mira las locuras que hace mi hijo', y yo sé que le hubiese gustado. Lo hubiese sufrido pero luego, cuando hubiese vuelto bien, cuando hubiese ido a comer con los amigos se hubiese pegado su vacilada, que era lo que le gustaba a él.

¿Esto de la 'Marathon des Sables' es lo más extremo que has hecho?

Esto ha sido una de las cosas más extremas que hecho, sí, sobre todo por las etapas y por lo que conlleva esta carrera. Tengo hecho triatlones de larga distancia, que son cosas de un día, y tengo hecho alguna carrera de muchos kilómetros.

Ahora tienes un objetivo bastante más tranquilo, que es ir de liebre en la media maratón de Gijón

Exacto... y, bueno, no es un objetivo, es... no se como decirlo... un deseo, porque ya el año pasado pude colaborar con Marta haciendo liebre. Este año me volvió a llamar y, a pesar de que está muy cerca de 'Sables', una de las facetas que más me gusta cuando no compito es participar, ayudar, bien sea de cierre en una carrera de trail o bien, en este caso, de liebre.

Pues la gente que vaya a la media maratón de Gijón, tanto el público como los que corren, que sepan que Iván Prendes es la liebre ¿de?

Uno cuarenta y cinco, no estoy para mucho más ahora mismo

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