ENTRENAMIENTO:
LOS 3000 METROS OBSTÁCULOS

Las carreras de obstáculos se llaman en inglés 'steeplechase' ya que esa 'búsqueda de campamarios' era en lo que se basaban las carreras a caballo que había en los siglos anteriores al XX en Inglaterra. Se hacían entre pueblos, y para llegar de un pueblo a otro no daban ninguna instrucción de camino, ni nada por el estilo, así que lo más visible para guiarse eran los campanarios, y de ahí viene lo de que hubiese que ir de un campanario a otro. Y me imagino que en algún momento alguien perdería el caballo y diría, "bueno, pues acabo a pie". Y como los ingleses son así de guasones, seguro que esa misma noche, borrachos perdidos de cerveza, pues dirían "¿a qué no hay cojones a hacerlo mañana a pie todo el mundo?", y así empezaría esto.

La distancia oficial viene de la Universidad de Oxford, que tenía una carrera de campo a través de dos millas, que son unos 3200 metros, en la que saltaban obstáculos. De todas las pruebas que utilizaba la Universidad de Oxford vienen la mayor parte de las carreras actuales del atletismo, que se pasaron a la pista. El 3000 obstáculos son tres kilómetros saltando obstáculos. Se saltan treinta y cinco obstáculos, veintiocho de ellos son la valla, que en el caso de las mujeres mide setenta y séis centímetros y en el de los hombres es noventa y un centímetros, el equivalente a una yarda. Y además hay siete 'rías', que son saltos en los que la ría mide unos tres metros, con una profundidad de noventa y un centímetros en la zona más profunda y que va subiendo hasta la altura de la pista. Es un plano inclinado que es la causa de que la mayoría de los obstáculistas tengamos los tendones de Aquiles 'reventados'... y las fascias plantares y todas esas cosas, porque el impacto contra ese plano inclinado genera una tensión brutal en la inserción del Aquiles y las entesitis están a la orden del día.

Es una prueba que combina un poco la preparación de un corredor de cinco mil con la prepración de un corredor de mil quinientos. Más o menos esto es lo que se lleva diciendo tradicionalmente desde siempre, que es una mezcla entre esas dos disciplinas. Yo creo que tiene bastante peso, o bastante historia, como para tener una forma de prepararla específica pero, realmente, hasta ahora hay libros de casi todo menos de obstáculos. Es una prueba por la que yo siento devoción, a mi me cambió la perspectiva de lo que era el atletismo cuando yo tenía veinte años, que fue cuando empecé a saltar obstáculos. Aunque, curiosamente, yo al primer campeonato de España que fui corrí en el 80 vallas, siendo infantil. Simplemente era porque soy bastante ágil saltando las vallas pero de pequeño era muy malo, así que la especialización temprana que se suele realizar en el atletismo no se dio en mi caso. Yo hacía de todo, y como era bastante alto y tenía fuerza para pasar las vallas con las dos piernas y dando solamente tres pasos entre vallas, pues se me daba bien los 80 vallas pero no era especialmente rápido.

Luego, eso me ha venido bien para en los obstáculos, tener esa agilidad y esa mecánica de 'saltar y correr', que es la base del tres mil obstáculos: la capacidad de saltar, correr, y aguantar esa fatiga durante toda la prueba. Creo que la parte más complicada del tres mil obstáculos es quitarte el miedo. El miedo que puedas tener a esa última ría, que impone mucho respeto. Se ve mucho cuando la gente pasa la última ría, yo lo he vivido en mis carnes. En el momento que la pasas sales con esa liberación mental, de repente te das cuenta de que tienes unas fuerzas infinitas y te dices 'pero si hace una vuelta no podía'... y era ese 'tengo que saltar una ría' lo que te atenaza. ¡Es una prueba espectacular, sobre la que podría hablar días y días!

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